Aunque estés lejos de tu tierra, las promesas de Dios no tienen fronteras

 


Sé lo que es levantarse antes de que salga el sol, mirar por la ventana en una ciudad extraña y sentir un vacío en el pecho. Sé lo que es caminar por una banqueta ajena, trabajando largas jornadas con el único motor de sacar adelante a los que se quedaron del otro lado de la frontera.

A ti, que tuviste que dejar tu casa, tus calles y tus abrazos buscando un mejor futuro: hoy Dios quiere hablarte directamente a tu corazón.

1. Dios camina contigo en cualquier país
A veces el cansancio y la distancia nos hacen sentir solos. Pensamos que nuestras oraciones se quedaron atrapadas en nuestra tierra natal. Pero permíteme recordarte algo: Dios no necesita pasaporte ni visa.
Él cruzó contigo cada kilómetro. Él está contigo en esa habitación donde descansas, en ese camión donde viajas al trabajo y en cada rincón donde dejas tu esfuerzo. Cada lágrima que has derramado en secreto extrañando tus raíces, Él la ha guardado.
"No importa qué tan lejos te encuentres de la casa que te vio nacer; si tu fe está firme, el cielo de Dios te cubre con la misma fuerza."

2. El sacrificio que construye bendición
Tu esfuerzo diario en tierras lejanas no es en vano. Aunque el asfalto que pisas hoy sea frío y el idioma sea diferente, el amor con el que trabajas por tus hijos, tus padres o tu familia es la oración más hermosa que le puedes entregar al Señor.
No te desanimes. Mantén la frente en alto. Estás en ese lugar con un propósito, y la mano proveedora de Dios jamás te va a soltar.

Unidos en la distancia 👇
Nuestra comunidad de Los Reflexionistas de Banqueta cruza fronteras. No importa el mapa, nos une la misma fe.
Escribe en los comentarios si estás lejos de tu país, dinos en qué ciudad te encuentras hoy y déjanos el nombre de la familia que extrañas en casa para que todos nos unamos en oración por ti esta noche.

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