El poder de la oración en familia: Cuando dos o más se unen en Su nombre
En el ajetreo de la vida diaria, entre el trabajo, las responsabilidades y las largas jornadas en la calle, es muy fácil olvidar el rincón más sagrado que Dios nos ha regalado: nuestro hogar. A veces pensamos que para orar necesitamos grandes templos o palabras perfectas. Sin embargo, el Señor nos mira con inmenso amor cuando nos tomamos un momento para sentarnos en la intimidad de nuestra casa, mirar a quienes más amamos y tomarnos de las manos para hablar con Él. 1. Enseñar con el ejemplo Enseñar a tu familia a orar no se trata de obligarlos a repetir frases de memoria. Se trata de mostrarles el poder del mensaje que llega al Señor cuando se abre el corazón con sinceridad. Cuando tus hijos, tu pareja o tus padres te ven cerrar los ojos en los momentos difíciles para buscar la guía de Dios, les estás entregando la mejor herencia posible: una fe inquebrantable que los sostendrá el resto de sus vidas. "Donde hay una familia que ora unida, no hay tormenta económica ni problema en ...